Innovación sistémica en industrias gestionadas por proyectos

Interesantísimo el análisis de 2004 de John E. Taylor y Raymond E. Levitt, de 2004, llamado “Understanding and managing systemic innovation in project-based industries (link aquí)“. Tiene ya 8 años de vida y está centrado en una negocio, el de la construcción de viviendas, y con todo, tenemos mucho que aprender de sus conclusiones, ya que casi todas la industrias se están acercando a un modelo de gestión por proyectos, subcontratando piezas de trabajo especializado e integrándolas, un modelo en el que la construcción lleva funcionando muchas décadas.

Definamos los términos. Innovación incremental se refiere a aquella que modifica una función, producto o servicio indendiente; la innovación sistémica afecta a varias funciones o productos de la cadena de valor simultáneamente (y, en este tipo de entornos, a varias compañías).

Los autores detectan varias características de la innovación en una industria organizada por proyectos:

  • Se generan muchas más innovaciones incrementales y parciales que sistémicas.
  • Las innovaciones sistémicas se difunden mucho menos y más despacio; incluso cuando aportan mucho más valor a la industria que las incrementales.
  • A veces, directamente, las innovaciones sistémicas fallan. Ya que todos los eslabones de la cadena tienen que cambiar, con uno sólo que no lo haga la innovación se bloquea. ¿No es algo que suena familiar en cualquier empresa, incluso entre departamentos?
  • Esto sucede mucho más cuantos más jugadores hay en la cadena de valor y, todavía más si funcionan en silos con poca conexión entre ellos (por regulación o por proceso de trabajo).

Entonces, cuando un sector se gestiona por proyectos ¿de quién es la responsabilidad de la innovación? ¿De uno de los componentes, del gestor del proyecto, de todos, de nadie? ¿Qué puede hacer un project manager o business manager funcionando por proyectos para promover la innovación sistémica?

  • En primer lugar, pensar en términos de dinámicas de la industria y no de la evolución de una compañía concreta. Ver y analizar el proceso completo.
  • Dedicarse y focalizarse en eliminar las barreras entre funciones y reducir la atomización en el numero de empresas que intervienen.
  • En algunos casos, incluso, promover la integración vertical. Esto es contraintuitivo: Nos han enseñado que la eficiencia se logra por la especialización y concentración en las funciones “core”. Sin embargo, a veces la integración hace que surjan innovaciones sistémicas que llevan a mejoras en el negocio radicales a medio plazo y que nunca provendrían de la especialización.

Como ejemplo de esta idea me gusta la creación del iPod Touch de Apple. Steve Jobs reconoce en su biografía que cuando comenzaron el diseño las piezas necesarias para construirlo sencillamente no existían. La innovación de Apple generó una innovación sistémica en la industria de los reproductores de música, afectando a fabricantes de pantallas, baterías y software (por no hablar de la propia industria de la música). Apple, como lider en el diseño de reproductores de MP3 con capacidad de mover al mercado, aunque no integró verticalmente todas las componentes sí tuvo la capacidad de eliminar una buena parte de las barreras entre los silos. La innovación funcionó favoreciendo a todos.

 

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Publicado en colaboracion, innovacion

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